martes, 1 de septiembre de 2015

DE BANDIDOS Y POLICÍAS: LA MUERTE DEL SARGENTO BUENAVENTURA DE JESÚS COSTILLA

El sargento Buenaventura Costilla iba recorriendo las calles, en la estación de trenes del ferrocarril Noreste Argentino en Monteros (Tucumán), con el cabo Ramón Salcedo, la noche del martes 10 de septiembre de 1929.

La tranquila población de la Villa de Monteros fue sobresaltada esa noche por una serie de detonaciones de arma de fuego. Los policías, al escuchar esto corrieron al lugar de donde provenían los disparos: la playa de la estación.

Apenas llegaron corriendo, cuando desde la densa oscuridad de uno de los vagones estacionados sobre las vías muertas, salieron dos hombres armados. El sargento le dio la voz de alto, pero contestaron disparando sus armas, sin mediar palabra alguna a la pedestre patrulla policial, recibiendo Costilla cinco disparos sobre su sorprendida humanidad. No obstante la gravedad de sus heridas, el sargento pudo reconocer a los agresores, un tal Humberto Paz que fue detenido al instante y a Octavio Medina, que había conseguido huir del lugar.

Diario El Orden del 10 de setiembre de 1929

-Ven por aquí Quebracho. –guiaba con conocimiento de la historia del pueblo, el escritor José Abraham Soraire, “El Gorrión” de Acheral. –Por aquí se encuentra el mausoleo… Yo lo seguía rengueando mi pierna derecha con la rodilla dolorida por una posible tendinitis…

Numerosos vecinos se presentaron en el lugar, ayudando al sargento que se encontraba tendido en el suelo. Muchos hablaban de una emboscada planeada para los policías, porque no había motivo alguno para semejante ataque a las autoridades policiales.

El sargento herido y su compañero de patrulla reconocieron al que lo atacó a tiros, manifestando que se trataba de un tal Octavio Medina que trabajaba en la extracción de ripio en el río Salí. La superioridad policial con asiento en la comisaría de Monteros, designaron a los empleados Calle y Pérez para que detengan a Medina, quien fue detenido en la capital tucumana a la tarde siguiente.



Por la gravedad de las lesiones con arma de fuego, los médicos decidieron el traslado del herido hacia la ciudad de San Miguel; pero ya se encontraba muy grave y no resistió el viaje… Murió el viernes 13 de septiembre de 1929.

-Mira Quebracho. Aquí está el mausoleo del sargento. Dice: “Sargento BUENAVENTURA DE JESÚS COSTILLA. Q.E.P.D. Caído en cumplimiento del deber el 13 de setiembre de 1929 – EL PUEBLO de MONTERO reconociendo su arriesgado valor y sacrificio en la DEFENSA SOCIAL rememora al mártir caído en infausta lid.”



En efecto, el sargento Costilla, la noche del 10 de septiembre de 1929, sin saberlo, había caído en una emboscada perfectamente planificada por el delincuente José Santos Quinteros y no como se creía que era el tal Octavio Medina. Quinteros era un carcelario evadido, “escruchante” audaz que hacía poco tiempo había mantenido un tiroteo con elementos de investigaciones en Suipacha, entre Las Heras y 14 de Setiembre. También se había comprobado que uno de sus acompañantes fue Vicente Sánchez, también prófugo, señalado como uno de los que robaron en un negocio de avenida Sáenz Peña e Independencia.

Se comisionaron a distintos empleados de investigaciones con la orden de detener a los verdaderos autores de la muerte de Costilla. El parte policial informaba que, conforme a declaraciones de Humberto Paz y a diligencias investigativas practicadas, Quinteros venía en un tren de aventuras que terminarían en la jurisdicción de Monteros.

El domingo 8 de septiembre a la mañana, Santos Quinteros y Vicente Sánchez habían llegado a la casa del vecino Ramón Barrionuevo, con ellos llevaban a la menor Rosario Suárez, de 15 años de edad, raptada desde la casa de sus padres en Villa Quinteros. En el lugar, se dedicaron a beber todo el día; pero justo cuando sale Quinteros a la calle, se cruza con el sargento Costilla que andaba de ronda por la villa. Costilla lo detiene por ebriedad, lo traslada a la comisaría, donde pernocta hasta el día lunes en que se le pasa la borrachera.

Cuando sale en libertad, se dirige a la casa de Barrionuevo, donde pergeña la venganza en contra del policía. Así es que, llegado el triste martes 10, Quinteros se dirige a la playa de trenes y, premeditadamente, llama la atención de la patrulla policial a tiros limpios realizados al aire. Cuando se presentan los policías, al único que le efectúan los disparos fue al sargento Costilla. Logrando de esta manera vengarse sangrientamente del representante de la ley que lo había detenido anteriormente.

Octavio Medina, fotografía Diario El Orden.

Costilla, equivocadamente cree haber reconocido a Octavio Medina, pero éste no era su heridor y también pagó caro ese error ante los policías ávidos por encontrar al culpable, pues sabían que Costilla se moría.

Caía una de las más calurosas tardes de agosto, con José Abraham nos fuimos del cementerio más antiguo de Monteros, que guarda muchas más historias para recordar, como la de Sixto Ibañe... pero esa es otra historia.

Me despedí de Monteros y del hermoso encuentro nacional de escritores "Tinta Activa", dejaba el pago natal de Segundo David Peralta (a) "Mate Cosido" para volver a mi Salta, también llena de historias similares...


Pero no dejaba de pensar  en este hecho que se constituye en una historia más de bandidos y policías…






NOTA.
Las fotografías fueron tomadas en el cementerio de Villa Monteros (Tucumán)
y del diario El Orden de setiembre de 1929. Agradecimientos al personal del Archivo Histórico de la ciudad de San Miguel de Tucumán.

sábado, 22 de marzo de 2014

LA REVOLUCIÓN DE LOS LIBROS OLVIDADOS

-Pssst!! Eeehh!! Gordooo!!
-Cómo gordo? Cuántas veces debo decirte que me llamo Sopena?
-Bueno, discúlpame gordito, no te lo diré más.
-Uuuuuyyy Dios!! En fin, que deseas? Por qué me llamas? Apura que tengo cosas que hacer.
-Sí? Cómo cuáles?
-Mmmm… tú sabes, mi querido “20”, que en mi interior hay miles de acepciones españolas.
-Viste?? A ti no te gusta que te digan gordo, pero me llamas “20” a secas.
-Te lo digo con cariño. 20 Mil Leguas de Viaje Submarino.
-Chéee!! Qué pasa ahí al fondo?? Por qué tanto alboroto??
-Nada enano, no pasa nada.
-Ahhh nooo!! Ahora sí que pasa!! Cómo enano?? Yo soy Lerú, el famoso Resumen Lerú.
-Bueno, ya te agrandaste como los veinte hermanos Tesoro de la Juventud, que desde que Borges los mencionó en uno de sus cuentos andan que no caben en sí mismos… jajjajajja.
-Pero eso fue hace un montón de años!!
-Y claro. Saben una cosa? Cuánto hace que no nos pegan una hojeada? no se dieron cuenta?
-Cállate, es verdad, se me parte el alma al saberlo. No sabía que les pasaba a todos…
-Y usted narrador… Qué nos cuenta?? Hasta ahora no metió la cuchara para nada…


Quedé absorto. No podía creer lo que escuchaba. Libros hablando! Tendría que haberlo sabido  de antemano ya que soy omnisciente. Los libros abandonados en el oscuro rincón de la biblioteca principal de la ciudad, parecían sentirse frente al cadalso, o más precisamente frente a la hoguera. No importaba que a ese sector le hayan llamado “El Tesoro”. Lo que pasaba era que se sentían inútiles. Todos sabemos que ellos toman vida a través de la lectura y hacía mucho que no tomaban vida. Ahí estaban reunidos, deliberando, los coloridos Lo Sé Todo con sus pálidos primos Lo Sé Todo de América, los Quillet, el inmenso Larrouse Ilustrado para Niños, Chico Carlo, Platero y Yo, Shunco, Mi Planta de Naranja Lima, Agüita Clara, El Árbol que Canta, Señorita Raquel, las suculentas Tablas de Logaritmos, las esqueléticas Tablas de las Operaciones Matemáticas, los aguerridos: Sandokan con Los Tigres de la Malasia, El Pirata Jeireddin Barbarroja, James Brooke el Rajá Blanco de Sarawak, Sherlok Holmes desde Relato en Escarlata hasta su Archivo, con los relatos fundamentales de su inefable amigo el doctor J. H. Watson. También El Fierecillo Domado, Boquitas Pintadas, Decamerón, Las Mil y Una Noches. La Ilíada y la Odisea, Cuentos de la Selva, etc., etc., etc.


Eran muchísimos y al principio no se entendían. Habían inflado en silencio sus egos y les costaba mucho, como quien dice “bajar el copete”; pero en algo coincidían: ninguno deseaba entumecerse en los estantes sin que le aireen sus hojas de vez en cuando.

-Así se habla narrador!!
-Cómo que así se habla?? A mí no me nombró y hace un montón que estoy en la discusión. Acaso no puede decir Recuerdos del Futuro?
-Listo, Ya te mencionaste. Contento?? -“Chiii” contestó el ofendido.
-Bien, pasado este retraso. Señor narrador, aunque carezcamos de lectores, quiero que explique que la Revolución de los Libros Olvidados ha comenzado en este mismo momento.

Bien, continuemos… A fines de que no haya problemas “de cartel”, los libros habían convenido en llamarse “Camaradas Revolucionarios” en vez de usar sus nombres originales. Por ejemplo El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, a partir de ese momento pasaba a llamarse Camarada Revolucionario. Lo mismo pasaba con Las Aventuras de  Huckleberry Finn, La Biblia, El Profeta, El Principito y Juan Salvador Gaviota y tantos más.


El proyecto revolucionario consistía en cambiar radicalmente la realidad planteada y, la única forma de hacerlo consistía en huir de aquellos estantes y largarse al interior a visitar los pueblos y parajes alejados de la ciudad donde, conforme todos coincidían, las posibilidades de lecturas eran escasas y gracias a esa avidez por leer, ellos se encontrarían de nuevo con la vida llena, al entrarle el aire fresco en sus comprimidas hojas.

Pero cuando todo estaba dicho y el proceso revolucionario empezaba su marcha, ocurrió lo inesperado… también se plegaban a la revolución los nuevos libros, los más buscados y los “best sellers”, todos, todos… La Ruta del Marfil, Camino Cansado entre Cuerpos, Edel: El Libro de Once Puertas, Fuga en Otro Intento, Piedrapalabra, Mientras No Digas Te Quiero y tantas otras. La biblioteca entera abrazaba el espíritu revolucionario. Todos eran Camaradas Revolucionarios.

-A ver, Camarada Revolucionario, escriba lo que la Revolución le va a dictar.
-Si Camarada Revolucionario, dicte nomás.- Contestaba un libro de estenografía Kapelusz.
-No, Usted no Camarada Revolucionario. A usted no lo van a entender, al que está al lado si.
-Dicte Camarada Revolucionario!! –dijo sacando su pluma el viejo Stirling de caligrafía.

El bibliotecario empujó la llave dentro de la cerradura, dio dos vueltas a la misma como lo hacía todas las mañanas. En el trayecto desde su casa hasta la biblioteca iba pensando en abrir la caja que había llegado la tarde pasada con nuevos libros. Le intrigaba saber su contenido… Al principio no se dio cuenta; pero a medida que avanzaba hasta su escritorio, pudo observar que los estantes atrás del mostrador se encontraban casi vacíos…

-Ohhh nooo!! Nos han robado.


Se desplomó en la silla, tomándose la cabeza con las manos. Tenía que llamar a la policía y lo haría inmediatamente… Cuando abrió sus ojos vio la carta acomodada ante su vista…

Con sus hojas despeinadas por el viento, agazapados a las barandas del carro-libro iban los “Camaradas Revolucionarios” tras una nueva aventura. Y yo con ellos…

-Bieeen narradoooor!!! Iúuuuujúuuuuu!!!

martes, 18 de marzo de 2014

AL CAPITÁN GENERAL DE PÁJAROS Y MARIPOSAS...

Mi padre era primo de Antonio Esteban Agüero. En casa siempre se lo mencionó como "El Tono" y mis tíos tienen residencias de verano en Merlo (San Luis) y Cruz de Caña (Córdoba) muy cerca una de otra localidad, con el paraje Piedra Blanca, lugar donde se encuentra el Algarrobo Abuelo o Algarrobo de los Agüero, en la mitad del recorrido. Amé desde muy chico la poesía de Agüero y hoy, en este rincón le canto al gran poeta argentino. Al que amó la tierra y sus dones, a los hombres en un ideal de equidad socio-económico. Fue un poeta ecológico, como muy pocos, conocedor de la historia y la prehistoria americana, argentina y puntana. A continuación un poema de su extensa producción y, con verdadera humildad, le sigue un poema que le escribí inspirado en estas mismas letras suyas...

CAPITÁN DE PÁJAROS

Yo, Antonio Esteban Agüero,
capitán de pájaros,
general de livianas mariposas,
estoy en Buenos Aires,
la capital del Plata,
para ser presidente
y organizar la Patria.

Detrás he dejado
los pueblos que me siguen,
ejército de alondras,
la división blindada de los cóndores,
las águilas que saben del sabor de la piedra,
calandrias,
chalchaleros,
chiriguas mañaneras,
los secretos lechuzos que me pasan
la información del día y de la noche.

Tengo un millón de caballos
¿Escucháis su relincho?
Que rodean la urbe por sus cuatro costados,
sus jinetes son muertos de Facundo,
son muertos de Ramírez,
montoneros del Chacho
sableadores de Pringles,
domadores,
remeseros,
rastreadores,
guitarreros,
espectrales jinetes que cabalgan
mi millón de caballos.

Les ruego que se rindan
que depongan las armas,
que guarden los tanques,
y encierren los cañones,
porque mañana a mediodía
quiero estar en la Plaza de Mayo
sobre viejos balcones del Cabildo
para ser presidente y
prestar juramento:
por los ríos de sangre derramada,
por los indios y los blancos muertos
por el sol y la luna,
por la tierra y el cielo,
por el padre Aconcagua,
y por el Mar oceánico,
y por todas las hierbas y los bosques,
y por todas las flores y los pájaros,
y por el hambre de los niños pobres,
y la tristeza de los niños ricos,
y el dolor de las jóvenes paridas,
y la agonía de los viejos ...
Juro
Yo juro.
Hacer de este país la Patria.
Ordeno que se rindan
porque mañana a mediodía
entraré en Buenos Aires.
Tengo un millón de caballos
¿Escucháis su relincho?
Nadie podrá atajarme

Antonio Esteban Aguero

"Capitán de Pájaros" 35 x 50 cm. Grabado Litográfico. Beatriz Ramírez


AL CAPITÁN GENERAL…

Capitán general…
no fue necesaria la presidencia
en la capital del Plata.

Ya la Patria lo abraza
en su tibio seno de nácar…

Una cubierta multicolor
de mariposas y pájaros
cubren su mortaja
y en la memoria viva
millones de argentinos
lo arrullan
cantando sus palabras…

Señor capitán general
¡Escucho los relinchos!
Veo los domadores muertos
los remeseros y rastreadores
los llamados bárbaros
en virtud del progreso…
todos cabalgando
su millón de caballos espectrales
temerarios
sudados
e inquietos…

Lo veo a usted reunido
con Quiroga, “Pancho” Ramírez
su pariente Peñaloza
Juan Pascual Pringles
y de Salta, Latorre.

No hablan de otra cosa
que de Patria
que de paz
que de equidad:
No más ríos de sangre
no más indios ni blancos muertos
ni hambre de niños pobres
ni tristeza en niños ricos
ni dolor en jóvenes paridas
ni agonía en los viejos…

Capitán general
ya entró usted en Buenos Aires…

Lo veo en los tucanes de El Tigre
en las catas y loros de La Costanera
y en las placitas de barrio Saavedra
en los brillantes tordos, gorriones
y zorzales en Plaza San Martín
en las campanillas
azules, moradas y rosas
aferradas a los alambres
de las estaciones de trenes…

Lo vi mi capitán
en las lecturas dentro de los subtes
su ecológica trama
en los cantos callejeros
en el vino tranquilo
en la mazamorra
y en los hijos
del algarrobo abuelo
que viajan
a lo ancho y a lo largo
de su Patria…

Descanse en paz
mi capitán general
de mariposas y pájaros
de sueños argentinos

…nuestros.



NOTA: El dibujo de Antonio Esteban Agüero fue extraído de su muro en facebook, sobre autoría y tamaño del mismo se detalla bajo el dibujo.

lunes, 17 de marzo de 2014

UN 2CV EN BARRIO CASINO

Apareció un día cualquiera, cuando la primavera nos mostraba la alegría de vivir y nosotros éramos la primavera. Jamás fue mío, pero me dio tantas vivencias que robo su historia, porque es la mía propia.

Desde la ventana de la cocina lo veía estacionado en la playa, con su color blanco pálido o gris incierto como su futuro. Listo, siempre listo para la aventura con sus dueños y sus amigos. Y era ahí donde yo entraba. Bajábamos con Quiquín y con Horacio, con las botas retumbando en las escaleras, los vaqueros con la clásica “W”, cintos de cuero blanco y las chombas con los laureles, el pingüino o el yacaré conforme anuncie la moda. Esa misma moda con llavero “cuenta-ganado” aunque la única hacienda nos caminaba, a veces, por la cabeza.


Estos changos eran tan ututos que el rumbo lo imponía el momento. La casa con piscina de los abuelos en San Martín, camino a Rosario de Lerma; Cerrillos, donde nos juntábamos con Gustavo Martín, Miguel Ahanduni y tantos otros, para luego ir a ver las chicas de Rosario, donde se armaba la barra, con algunas presumidas y uno que otro noviazgo o en la propia ciudad de Salta, a tomar el té en la casa de alguna amiga.

A veces, recuerdo... Al 2CV no lo podía manejar una sola persona. Eran sumamente necesarios el timonel y un ayudante. Claro, se había roto el pedal del embrague y, en el motor, habían atado una correa blanca de persiana, que salía por el costado, bajo del capot, hasta la ventanilla rebatible del acompañante. La cuestión se resolvía más o menos de la siguiente manera. Veamos:

-¿Listo? –preguntaba el chofer, generalmente Quiquín.
-¡Listo! –respondía el acompañante, generalmente Horacio, tirando de la correa de persiana.
-Bueno… ¡Va el cambio! –decía el chofer y metía la marcha, para luego nuevamente gritar “¡Listo!” y ahí el acompañante soltaba cuidadosamente la correa y el 2CV continuaba su marcha.


Moría la década del ’70 y en mi curso se dio un intercambio estudiantil con Estados Unidos, el enano Cardón viajó a Ohio, si no me equivoco, y de esa ciudad vino una estudiante. Ese fin de semana el turquito Elías había organizado un asado a todo trapo en su casa de campo, cerca de Rosario y todos estábamos invitados. Claro, Quiquín y Horacio me llevaron en el 2CV. Después de comer, la invitamos a la norteamericana a pasear en el auto y… ¿Qué chica se negaba a la mirada de gato triste que le hacía el Hora? Los ojitos del gato de Schrek eran un poroto al de este ganador.

La chica subió y todos nos fuimos a dar vueltas por Rosario, por Cerrillos y, cuando estábamos bien lejos… El 2CV se pega la empacada y su motor celestino deja de funcionar. Esto hubiese venido de diez si ambos estarían solos, pero éramos como cinco amontonados dentro del coche y todos buscando una sonrisa "yanqui", aunque sea al descuido.

El auto no arrancaba por nada del mundo. Así que los hermanos decidieron que ella volantee el 2CV y todos nosotros pechando. Ella se negó, porque en su contrato estaba prohibido conducir. No había manera de hacerle entender que no manejaba, solo volanteaba el vehículo en esas condiciones. A duras penas entendió y así volvimos a la casa de Elías, pechando, re cansados y justo allí, el glorioso Citroën hizo rechinar sus dos cilindros y después de toser un poco, comenzó a regular tranquilamente, como burlándose de nosotros. La norteamericana nos hizo jurar a todos que jamás íbamos a decir que condujo y que en la casa, había probado un buen trago de vino salteño para regar el asado bien servido ese mediodía.



A veces, los jóvenes de hoy no quieren autos viejos, les piden a sus padres vehículos 0km; pero les advierto, pueden tener una inmensidad de buenos momentos con ese vehículo olor a nuevo, pero la verdadera aventura se encuentra en superar escollos y problemas, pues en eso se basa la vida…



Nota: Las tres fotografías fueron extraídas de la web.

martes, 11 de marzo de 2014

DE GAUCHOS Y BOMBACHAS


 Nos encontramos ante la conmemoración del bicentenario de la iniciación de lo que se llamó “La Guerra Gaucha” que consistía en una guerra de recursos o guerrilla. El plan Sanmartiniano diseñado para que lo lleve a cabo nuestro héroe don Martín Miguel de Güemes junto a sus gauchos.


Pero ¿De dónde proviene la palabra “gaucho”? Todos tenemos en nuestras mentes la representación de lo que es un gaucho, pero quizás a la mayoría de nosotros jamás se le ocurrió hacerse esta pregunta.´

Para tranquilidad del lector, podemos decir que los investigadores nunca se pusieron de acuerdo con respecto al origen de la palabra. Existiendo varias teorías, por ejemplo como derivado del quechua: “huachu” (guacho: huérfano, vagabundo); “guanchos” hombres de las Islas Canarias llevados a Uruguay cuando se refundó Montevideo; del árabe “chaucho” (látigo utilizado para los animales que tiran el arado); “gauderio” (andariego); “garrucho” palabra portuguesa que señala a un instrumento usado por los gauchos para atrapar y desjarretar a los ganados o del árabe mudéjar “hawsh”, pastor y sujeto vagabundo.



Pero no nos hagamos más problemas, pero si recordemos que no solo en la República Argentina hay gauchos, también los vemos en el Uruguay, Brasil, Paraguay, el sur de Chile y en el Chaco Boliviano. Algunos autores señalan que el gaucho se desarrolló en llanuras, como la gran estepa que es el Gran Chaco en su totalidad y que su principal labor se relacionaba a la ganadería.



En relación a lo que acabamos de afirmar, Justo José Oliva en su libro “Gauchos Salteños o Gauchos de Güemes”, nos cuenta que el mejor jinete es el gaucho salteño, porque no solo cabalga en las pampas, sino que también debe hacerlo en los cerros, subiendo y bajando las laderas o internándose en los espesos montes a la gran carrera, en la seguridad del sombrero retobado, el coleto y los desplegados guardamontes, tal como lo hacía en el transcurso de la Guerra Gaucha.


Rosendo Fraga publica en La Nación un artículo titulado: “El curioso origen de la bombacha criolla” y allí, nos cuenta sobre la relación que siempre existió entre la imagen del gaucho y el hombre en el mundo árabe: como la guitarra, el apego al caballo, la asimilación de la pampa al desierto, toda esta representación social venida vía España. Decía Fraga: “Resulta claro y verificable que la indumentaria del gaucho argentino en la primera mitad del siglo XIX, no incluía la bombacha, sino el chiripá. Todos los cronistas y viajeros europeos así lo constatan, como las acuarelas y litografías y los uniformes militares.”


Esto lo podemos verificar al observar el cuadro “La Muerte de Güemes” de Antonio Alice. Allí vemos que ninguno de los gauchos lleva bombacha, sino calzones y chiripa. Nuestro general salteño no conoció jamás esta prenda. Continúa Fraga: “Así, la bombacha es un elemento de la indumentaria árabe o turca que no llegó a la Argentina a través de España. Es Jorge V. Duizeide, quien ha explicado esta curiosa traslación. En marzo de 1856, se firma el Tratado de Paz que da fin a la Guerra de Crimea, que enfrentó a las fuerzas de aliadas de Gran Bretaña, Francia, Turquía y Cerdeña contra Rusia.”


“Siendo presidente de la Confederación Argentina Justo José de Urquiza, al año siguiente de finalizar la guerra, el representante diplomático francés ante el gobierno de Paraná, informó que su país estaba en condiciones de vender a un precio muy conveniente 100.000 bombachas que habían sido fabricadas para el ejército turco y que como consecuencia de la paz se habían convertido en "rezago militar".


“Urquiza se entusiasmó con la forma de pago, que era un trueque por productos y lograda la aprobación de la compra por parte del gabinete se aceptó la oferta de las bombachas originalmente destinadas al ejército turco. Todas las bombachas fabricadas por los franceses eran del color del uniforme de dicho país, el gris "ojos de perdiz" de color blanco sucio o isabelino y éste es el origen de la bombacha gaucha que entra en Entre Ríos a fines de 1858.”


“Muchos paisanos que traían productos del litoral a Buenos Aires vendían también "bombachas batarazas" -en Entre Ríos muchas fueron revendidas- y como algunos de los comerciantes eran de origen árabe o turco, la fábrica de origen fue confundida por muchos.”

“En tres años, se difundió con gran éxito. Es después del triunfo de Mitre en Pavón en 1861, que se difunde en forma generalizada. Cabe señalar que en esos mismos años, los ponchos que se vendían en las pulperías eran fabricados por la industria británica y ya no por los telares locales. Tanto la bombacha fabricada en Francia como el poncho salido de las industrias textiles francesas muestran cómo después de la caída de Rosas la Argentina entró en un proceso de globalización económica.”

“Otros sostienen que Ricardo Güiraldes importó de Francia bombachas vascas, de donde también provino la alpargata, pero esto fue muy posterior y recién en los comienzos del siglo XX; pero hay también quien argumenta que con el ingreso de las primeras colonias de este origen traídas por Pedro Luro en 1862 fue como se difundió la bombacha vasca y la alpargata. Pero en mi opinión, el origen predominante del uso de la bombacha proviene del rezago francés fabricado para el ejército turco, siendo la influencia vasca posterior y en todo caso concurrente.”
Por último, aclaramos que no fue la misma construcción política sobre la figura del gaucho, que realizara José Hernández, el hombre bueno perseguido por la injusticia; con la imagen que muestra Esteban Echeverría, el sujeto representante de la barbarie que había que erradicar, para dar paso a la civilización...


Como diría nuestro recordado poeta y escritor don César Perdiguero: “Churo ¿no?”

jueves, 6 de marzo de 2014

ÑAÑA, ÑAÑO - HERMANA, HERMANO

Qué lindo y familiar que resulta el cariñoso trato que hacemos los salteños con aquellas personas que apreciamos. Las tratamos de “hermano”, “hermana”. Y si el cariño es mucho más profundo el trato es de “ñaño” o “ñaña” según el género. A veces ponemos más corazón y el énfasis llega hasta “ñañito” o “ñañita”. Cuando los salteños usamos palabras que terminan en “ito” o “ita” no nos referimos a que el sustantivo al que hacemos uso sea pequeño; lo que queremos marcar es puro corazón, el cariño y el apego que tenemos a la persona, animal o cosa…

-Cómo andas ñañito!!!
-Bien, ñaño querido!!! Y vos??
-Lindo ché; pero vos venís a arrastrarle el poncho a mi ñaña no??
-Nooo hermanito!! No ay ser… Toy de pasadita nomás.
-Jajjjaja. Mirá que no tengo un pelo de opa.

A este diálogo, los salteños lo entendemos bien. Se está armando una pareja y el hermano de la buenamoza ya anda “zorriando”, antes de que se sepa la novedad. Pero por el trato, vamos descubriendo que si lo quiere y acepta al futuro cuñado, sino no lo trataría de “ñaño”. Así es, el “ñaño” es el amigo más querido y muchas veces coincide esto con el verdadero hermano.

Pero… de dónde viene esto de ñaño o ñaña?? Es un resultado propio de nuestra salteñidad?? Mmmmm… no todo en nuestro diccionario fue traído en barco, por aquellos antiguos conquistadores castellanos. Algunas acepciones los esperaban en estas Indias milenarias.

El origen de esta palabra se encuentra en el quechua “ñaña”, ya que ñaño (con “o” al final) no existe en esa lengua primitiva. En el blog ecuatoriano “Colofón – Conspicuo 08” pude leer que Ñaña, literalmente significa “hermana de ella” y que el Diccionario Académico registró esta palabra en 1927. Agrega la página consultada que el escritor Carlos Joaquín Córdova Malo, explica que “Ñaña es un quichuismo españolizado, ya que para referirse al masculino, el hablante acudió por analogía al castellano y empleó la terminación en –o en lugar de la –a del femenino” por lo que no existe en esa lengua la palabra Ñaño, pues en quichua “hermano con respecto a su hermano lleva el nombre de huauqui, desconocido en castellano; y, hermano con respecto a la hermana es turi; hermana con respecto a la hermana, ya vimos, es ñaña; y, por último, la hermana con respecto al hermano es pani. La sutil e ingeniosa y no menos rica nomenclatura de la relación del parentesco entre hermanos en quichua, como puede observarse no tiene paralelo en la lengua española”, dice el mencionado estudioso.

Claro, al español le resultó difícil todas estas palabras y cortó por lo sano, diciendo ñaña por hermana y ñaño por hermano.

Por lo tanto debemos de saber que “Ñaña o Ñaño” no son palabras propias de los salteños ya que en Bolivia, Ecuador y Perú es usado como adjetivo que significa “unido por amistad íntima”. También es un adjetivo en Colombia y Panamá que significa “consentido, mimado en demasía”. En Panamá: “dicho de un homosexual o con tendencia a la homosexualidad”. En Ecuador: “hermano de padre y madre”. En Perú significa niño o persona que está en la niñez”. En Chile: “Hermano mayor”. En Argentina y Chile. Hermana mayor. En Chile: “niñera En Nicaragua:"excremento”.

Y que me cuentan ñaños queridos??

miércoles, 5 de marzo de 2014

EL "¿AAAHH?" DE LOS SALTEÑOS

Hoy vamos a hablar de una costumbre salteña que por siempre fue motivo de muchos comentarios. Recuerdo que hace unos buenos años, las chapas patentes de los automóviles en la República Argentina eran como las actuales con registro alfa-numérico; pero con la diferencia de que tenían una sola letra y a continuación seis dígitos. Esto pasaba en todas las provincias, menos en Buenos Aires y en la Capital Federal, hoy llamada Ciudad Autónoma de Buenos Aires (C.A.B.A.)

Y como la provincia de Salta fue la primera en acogerse a esa normativa, le asignaron la letra “A”, a Buenos Aires la letra “B”, a Capital Federal la letra “C”, a Catamarca la “K”, a Jujuy la “Y”, a Formosa la “P” y así le fueron asignando una letra a cada provincia. De esta manera uno sabía si un automóvil era de Corrientes; Misiones o de Tierra del Fuego. Pero la picardía criolla afirmaba que a los “opas” de Salta, les había tocado la letra “A” por su costumbre de decir “¿Aaahh?” ante cualquier pregunta que nos sorprenda o no la hayamos escuchado bien…

Pero ni tratándonos de “opas” nos pudimos sacar esta costumbre hasta la fecha. Para quien no sea del norte argentino, aclaramos que “opa” significa tonto. Veamos un ejemplo del “¿Aaahh?” en una conversación salteña:

-A ver, decime chango… ¿cómo te llamás?
-¿Aaahh?
-¿Qué cómo te llamás?

El “¿Aaahh?” es una marca de nuestra salteñidad; pero… ¿de dónde vino esta costumbre? ¿Cuándo se nos pegó? ¿Es algo puramente salteño? ¿Es propio de nuestra cultura?

La respuesta la encontré de casualidad a miles de kilómetros de Salta, en la Universidad de La Florida (Gainesville-EE.UU.) Me hallaba en un aula del Instituto de Lengua Inglesa (E.L.I.), cuando un grupo numeroso de nuevos compañeros ingresaron conversando entre ellos en árabe. Eran estudiantes procedentes de Qatar. Por supuesto que del árabe nunca entendí nada. Jamás lo hablé y pocas veces había tenido oportunidad de escucharlo. Pero lo que sí me quedaba muy en claro y me sorprendía aún más, era que tanto ellos, como nosotros, los salteños, compartíamos la costumbre del “¿Aaahh?” Claramente se escuchaba como algunos preguntaban “¿Aaahh?” y su interlocutor le volvía a explicar lo que hablaba.

Le pregunté a un compañero saudí árabe quien compartía el idioma con los muchachos de Qatar, sobre el significado del “¿Aaahh?” en su lengua materna y me dijo que no tiene un significado, pero que es una costumbre musulmana para decir: “¿Qué?” Su respuesta era la misma que daríamos en Salta ante una similar pregunta.

Analizando esto, me lleva a suponer que nuestro “¿Aaahh?” no es tan salteño como creíamos. La inmigración en nuestro país, alentada por la llamada Generación del ’80 tuvo sus características con respecto a la distribución geográfica de los grupos llegados en masa a los puertos de Buenos Aires y de Rosario de Santa Fe. Sabemos que en el litoral mesopotámico, sobre todo en Misiones se asentaron los alemanes y polacos al igual que en el sur de Buenos Aires, Neuquén y Río Negro; el grueso de los italianos y españoles, en la pampa húmeda. Con respecto a los musulmanes (Sirios, Libaneses, etc), la gran mayoría se distribuyeron en las provincias del norte (Salta, Jujuy y Tucumán).

Estos nuevos argentinos, no solo nos legaron sus conocimientos, el amor a la tierra y al trabajo, su sacrificio y el progreso cotidiano, comidas que las creemos típicas de nuestro país, como la tripa rellena, los “niños envueltos”, el cupi crudo o cocido, el quipe y tantos otros; sino también nos dejaron marcas culturales como la que tratamos en este artículo y que nosotros las vamos desentrañando. Es por eso que no solo incluimos en nuestro idioma español palabras tales como almohada, alambre, alguacil, alcalde y tantas otras más, sino que también importamos modismos lingüísticos como nuestro querido y muy salteño: “¿Aaahh?”