martes, 24 de noviembre de 2009

MARÍA GRYNSZTEIN, “LA RUSA MARÍA”:

Fue una persona muy conocida, dentro y fuera del ambiente en que desarrollaba sus actividades. Se ocuparon de relatar pasajes de su vida, o nombrarla, varios escritores, entre los que podemos citar a Héctor Reinaldo Yarade en “Los que no alcanzan”; David Slodky en “Las fronteras”; Osvaldo Soriano en “Rebeldes, soñadores y fugitivos”; Miriam Corbacho y Raquel Adet en “La historia contada por sus protagonistas”.


Con la información extraída, desde la ficción, de estos autores, recompondremos una biografía más de la famosa “Rusa María”. Es así que podemos decir en boca de ella misma (Yarade, 1979:45) “Yo intenté alcanzar en la vida y no se me dio. Nací en Polonia, viví hasta los quince años en mi ciudad natal. Estudiaba corte y confección cuando conocí a un hombre: Jaime... Jaime Lemer. Era paisano mío. Me ofreció casamiento y una máquina de coser en cuanto llegáramos a América. Porque estaba por irse y me quiso traer con él. Yo era muy joven y me llené de sueños cuando me dijo lo de la máquina de coser. Allá, en Polonia era muy pobre y nunca hubiera podido tener una. Soñaba y soñaba en los vestidos que haría para ricas jovencitas que estarían encantadas con mi trabajo... ¡Ah! la juventud! . ¡Cómo se cree en todo! Cuando llegamos a América, Jaime no cumplió con lo prometido. Me puso a trabajar en un bodegón y me dijo que no debía mezquinar mi cuerpo si es que eso ayudaba a vender más bebida. Antes de venir a Salta, en el año 1929, recorrí varias provincias, Mendoza, San Juan, Santa Fe y Rosario. ¡Cuánto andar y cuánto perder en los caminos!. Poco a poco perdí los sueños. Y me olvidé de la máquina de coser. Con decirte que ahora no sabría que hacer si tuviera una. Ahora que podría comprármela.”

Claro, como cuenta el autor de “Las Fronteras” (Slodky 1992:19), las ropas que utilizaban en los cabaret, eran confeccionadas por “la modista de las putas”, tal el caso del personaje de Adriana en la obra citada.

La historia continuaba ahora en boca del personaje de Manuel José (Yarade. 1979:53) “-Hizo la guita en Salta. –siguió hablando, como si no le importara mucho que lo escuchara. Llegó aquí hace un montón de años, en 1929. Comenzó con un local que se llamaba “El Cantante” en la Ituzaingó y Mendoza. Entonces era empleada de una compatriota suya de nombre Sara, casada con Pompi, el dueño del Tabarís, un cabaret. Era un quilombo y la “Rusa” sabía trabajar. Tenía escuela. Cuando Sara se enfermó se hizo cargo del negocio y cuando la otra murió, con la ayuda de un abogado apodado “El Choclo”, la “Rusa” se quedó con todas las pertenencias y bienes de la amiga. Se armó un despelote. El Pompi se la quería morfar a la “Rusa”, discutieron a los gritos. La vieja tenía agallas. El Pompi le metió un tiro en la frente y al Jaime Lemer un tiro en el pie. El Lemer era cafiolo de la “Rusa”. Ahí terminó el problema. Dicen que el Lemer estaba casado con ella. Andaban bien los dos, tal para cual. El problema fue cuando le sacaron la casa de cita de la Mendoza e Ituzaingó, pero el “Milonguita” un mueblero paisano de ellos, hizo hacer una casa en la calle Córdoba donde se fueron la “Rusa” y el Jaime. Después abrieron el local “El Gato Negro”, donde vivieron dos o tres años. Muriendo entonces el Jaime de cáncer al pulmón . Casi quince años estuvo casada la Rusa con el viejo, de los cuales vivieron ocho en Salta.”

En palabras del personaje de la “Rusa” (Yarade. 1979:36) continuamos el relato: “-¡Hace tanto tiempo que se me murió Jaime (1)...!.. Nunca serví para vivir sola. Necesito alguien que me haga sentir bien.”... ...”-Si lo hubieras visto al Pancho, con sus veintiocho años. Pancho Gangui. Buen mozo, no era muy alto, con cabellos castaños claros, tan suaves.. lo conocí cuando le cortaba el pelo a Jaime. El estaba enfermo en cama.”

“-Diez años vivimos juntos hasta que vino la Dora, la chilena, ahí me dejó plantada. Pero todo se paga con la misma moneda. Ella lo dejó plantado luego. Pero hicimos tantas cosas juntos. Nos agarró la Ley Seca, era el año 1937, pusimos un cabaret en la Córdoba y Calixto Gauna, lo llamaban “La Media Luna” y después “Armenosbil”. Que lujo. Todas de largo!. Al final lo tuvimos que alquilar, nos iba mal económicamente. Entonces Pancho puso al frente del cabaret, el Bar Córdoba. Y yo empecé con El Globo en la Zabala y Córdoba, mucho tiempo alquilé el local. Diez años con Pancho--- Y era lindo el chango...”

Continúa “La Rusa” relatando en “Los que no alcanzan” (Yarade. 1979:62), como a los que le pasa, por sus recuerdos, la vida de repente antes de despedirse de la misma... “-El Donato! Veintiocho años tenía cuando me metí con él. Alto, morocho, delgado, un hermoso gallego. En esa época arrendé El Globo, las cosas no marchaban y me puse en sociedad con Ignacio Diez, un tío del Donato y alquilamos El Recreo, al lado del Puente de Fierro (2). Después lo dejé y volví al Globo. Ahí lo conocí a Espeche. ¡tan joven!”

La historia sigue con el relato del personaje del bailarín Juan José (Yarade. 1979:62-63): “-Espeche. Sesenta años tenía la vieja cuando lo conoció. El tenía veintitrés. Pero que lo iba a dejar escapar. Lo cazó y se casaron. El creía que la Rusa tenía plata. La ceremonia fue íntima. Pero la fiesta fue la joda loca. La hizo en el mismo Globo con un montón de autoridades. Vieras la cantidad de regalos, las canastas de flores se fueron colocando en las paredes y llegaban hasta el techo. Era un ambiente especial. Todos lucían lo más que podían. Ella, la Vieja, estaba tan ridícula de novia. Quería vivir ese instante, pero no lo lograba. Era triste, ¡cómo pasa el tiempo!.”... sigue Juan José: ...”-El Espeche la dejó plantada a la Rusa y se fue con la juventud de Mabel que laburaba de mambera.”

“Pero minga se iba a quedar sola mucho tiempo. Lo enganchó al Carrasco, un tipo grande a la comparación de los otros, tenía cerca de cuarenta años. El Carrasco la dejó a la Gitana por la Rusa. Ahora la Gitana tiene el Globo. Pero la Rusa dio mucho al Carrasco, le compró un auto. El se fue después que la Rusa lo curó de siete agujeros que le hizo el Pío Sarmiento en un despelote. ¡Qué tendrá en el mate, no sé!. Hubo una época que por una orden policial se hizo una razzia de cafiolos. Fue un cago de risa. Los agarraron al Pancho Gangui, al Pebete Luna, al Paraguayo Ambrosio y a otros. Gangui estuvo siete meses en cana. La Rusa le mandaba cartas. Cuando los encanaron, los pelaron a todos y los llevaron a barrer las plazas. Ahí terminaron los gallitos. Los otros se reían, te imaginás estos gallos sin cresta y barriendo la plaza 9 de Julio. Pobres.”

Al preguntársele porqué le duraban poco los maridos a la Rusa María, Juan José respondía (Yarade 1979:63): -La vieja era muy celosa y exigía mucho, tanto como la plata que les daba.”

Con respecto a sus cumpleaños, “solía festejar dos veces por año..., el 20 de enero y el día de su santo el 15 de agosto. Eran grandes fiestas a las plantas y árboles se los iluminaba como arbolitos de Navidad. Cuando ella notaba que las cosas no andaban muy bien, cerraba la casa por cuenta de ella, invitaba a todas las autoridades del gobierno, personas influyentes, comerciantes conocidos y profesionales que sonaran fuerte. Pagaba de su bolsillo a las mujeres y hacía grandes fiestas. Eran célebres.. esto la hacía muy conocida y capaz de llegar a todos los ambientes para conseguir lo que ella necesitaba. Invitaba solo a los muy poderosos y conocidos.” (Yarade 1979:61-62).

Con respecto a los parientes de la Rusa, Juan José decía: “-Ah, sí!.. tiene una hermana en Buenos Aires. La Rusa le puso un departamento de tres piezas. Dos amuebladas, que las rentaba discretamente como amoblado de lujo. En la tercera vive la hermana. Es la hermana, la que muchas veces le consigue chicas y se las manda. También tiene un hermano que vive en el Uruguay y dos sobrinos en Buenos Aires que ya son profesionales.” Estos la visitaban o escribían: ...“cuando necesitan guita o tienen algún problema.” (Yarade 1979:64).

Los últimos días de la Rusa María, fueron tristes: “andaba sin plata y fue a parar a la pensión de una tal Guille de Cabrera. Tenía muchas deudas y vendió las Vegas. Se internó para hacerse operar la vesícula y se quedó en la anestesia, parece que le pusieron mucha. No fue nadie al velorio y nadie al entierro. Los familiares, te acordás, esos de Buenos Aires, aceleraron los trámites, todo se hizo en el día y también se llevaron todo, me entendés, todo, no dejaron nada para ella. ¡Qué hijos de puta!. La Bubulina(3) , pobre...”

La enterraron en el “cementerio de la Santa Cruz”... ...,”en el nicho está su nombre y las fechas 20-I-1896 – 23-IX-1963. Murió sola como un perro. Y pensar que un día que la quisieron asaltar, fue su perro Terry el que la salvó y no lo dejó entrar al tipo. ¡Pobre bicho!. Anda por las calles, abandonado, como su dueña.”

Bibliografía:
Corbacho, Miriam y Raquel Adet. “La Historia Contada por sus Protagonistas”. Ed. Maktub : Salta (2002).
Slodky, David. “Las Fronteras”. Ed. Del Tobogán : Salta (1992).
Soriano, Osvaldo. “Rebeldes, soñadores y fugitivos”. Ed. Prensa Médica Argentina : Buenos Aires (1987).
Yarade, Héctor Reinaldo. “Los que no Alcanzan”, Ed. Plutón : Salta (1979).

Notas:
1. Cuenta la novela de Yarade, en la página 64, que cuando muere Jaime Lemer, alrededor de 1934, “los judíos no permitieron que lo enterraran ahí, entonces el Gangui y otros amigos, ya amaneciendo forzaron la puerta y lo enterraron. Allí hay una lápida con su fotografía.”


2. El “Puente de Fierro” era el actual puente que cruza el Río Arenales, en la Avenida República de Chile, el local quedaba en la margen norte del curso de agua, al oeste de dicho puente, donde actualmente se observa un negocio que gira con el rubro de vivero.

3. La Bubulina hace mención a la amante de Anthony Quinn en la película “Zorba, El Griego”.

MARCELO AGÜERO URQUIZA
Historiador

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