martes, 31 de agosto de 2010

A NUESTRO CERRO DE SALTA

San Bernardo
salteño de pura cepa
ceibo poncho colorado
blanco pañuelo de lapachos
sombra celeste del jacarandá
verde profundo de helechos
salpicados de flores de churquis
perfumadas de mieles
de aquellas abejas con que el santo
supo defender del temible
que también defendía lo suyo...


San Bernardo
de encendidos picaflores
silenciosos naranjeros
y enamorados quitupíes
con cientos de traducidos cantos...
Lugar de pavas y charatas,
de gorriones, carpinteros
y torcazas...
Huellas de pumas y majanos
en camino a La Troja;
relicario de trilobites
refugios de yararás y cascabeles
falsa corales y sofocantes "ampalaguas".


San Bernardo
Gigante dormido con ojos de agua
que afloran a tus pies en el Yocci
dulce manantial
de los primeros años de Salta...
Desde tu lomo ornamentado
me gusta mirar mi ciudad
calculando distancias
tratando de irrumpir
la privacidad de las casas,
escarbar los techos desordenados
seguir el curso de los autos,
alargar el horizonte
en la precordillera
donde muere el sol
velado por manchas multicolores...


San Bernardo
Collar de vía crucis
camino en bandolera
donde los enamorados
renuevan promesas recientes
ante las b rasas encendidas
de la ciudad nocturna
donde cada pequeña chispa
es toda una historia de vida...


No hay comentarios:

Publicar un comentario