lunes, 28 de diciembre de 2009

DON ELIAS BOLEAS: POLICÍA ESCRITOR SOBRE POLICÍAS

Don Elías Boleas de ascendencia vasca española, salteño por adopción, nació en la región de las conocidas “cuchillas montieleras”, en las lomadas entrerrianas del norte de la provincia de Entre Ríos, en el pueblo de Bovril.



Su padre, José Boleas, era propietario de una estancia dedicada a la explotación de los montes, en la producción de maderas y carbón. Hombre de campo, con toda la característica del buen vasco, trabajador incansable, duro para los golpes, obstinado, respetuoso de la palabra y algo ingenuo en el fondo; cuando ya los años le obligaron a dejar las tareas habituales, se lo veía recorrer los campos y poblados en un sulky al que llamaba “carricoche” tirado por su manso caballito “Colorado” y sus dos perros “Tigre” y “Palomo”. Cuando don José murió, estas mascotas se instalaron debajo de la mesa donde asentaron el ataúd y no salieron de ahí hasta su pronta muerte debido a la tristeza; por otra parte, el fiel caballito desapareció sin aparecer jamás. El mismo Elías dirá refiriéndose a este hecho: “Mi viejita, mi madrecita, me dijo un secreto un día: -Yo sé dónde se fueron todos.”



De su madre, doña Antonia Peralta de Boleas, se refiere el escritor Darío Coronel: “Esta benemérita dama fue una de los primeros habitantes de Bovril desde comienzos de 1913, junto a su esposo…” “Hacia los años 1930-1931 era plena época de la “pos-depresión”, con pobreza y hambre generalizadas entre los habitantes de Colonia y Pueblo Bovril. Doña Antonia, quien vivía de su exhaustivo trabajo y estaba sumida también en la pobreza por la crisis imperante, creó la primera “olla popular”. Cocinaba locro pobre (maíz hervido con algunos huesos de vacuno) en cantidad de 100 litros y lo repartía entre el vecindario que lo necesitaba; todo solventado de su propio peculio.” Intervino también en la construcción de la primera residencia del párroco local de la Iglesia “San Miguel”, que hoy ostenta su imponente fachada sobre avenida San Martín de dicho pueblo. También fue una de las fundadoras de la Asociación del Sagrado Corazón de Jesús, declarada Presidente Vitalicia. Dice Coronel que el presbítero José María Gareis, le dio el honroso título de “Mamá” y en su tumba reza el recordatorio: “hecha de amor, sólo bondad, pudo esparcir”. Continúa el escritor Darío Coronel, inspirado en el libro de Boleas “Contribución a la Historia de Sauce de Luna y Villa Bovril” diciendo que: “En la noche que falleció, el 23 de marzo de 1947, había un gran circo en el pueblo, dando una llamativa función, repleto de concurrencia; el propietario del espectáculo (quien estaba de paso), al tener conocimiento del deceso de doña Antonia, suspendió la función en homenaje y luto por la pérdida sufrida por la comunidad, diciendo estas previas y simples palabras que definían a esta virtuosa mujer: “Ha fallecido una madre de los humildes”. La concurrencia, silenciosamente aceptó la iniciativa haciéndola suya y emprendió una acongojada retirada; esta anécdota ilustra la magnitud que tuvo dicha pérdida para la comunidad bovrilense de entonces.”

Su casa siempre estaba concurrida: “Éramos diez hermanos. Mis padres, entre criados, ahijados y agregados, siempre tenían otro tanto, amén de unos quince o veinte peones. Se imponía de dotarnos de ropa ligera y fácil de sacar y poner. Nuestra indumentaria consistía en un delantal (cerrado –como vestido- como única prenda de vestir), en pata, -mejor dicho descalzo-. El Condumio, generalmente era mazamorra o locro pobre. Esto es maíz hervido."

Entre los hermanos se puede mencionar a Mary “La Chueca del Molle” –así llamábase la estanzuela de su propiedad: “El Molle”-, era menor que Elías. En sus escritos también nombra a otro de sus hermanos, -que fueron todos mayores que él-, de apodo “Tuco”. El padrino de bautismo de don Elías Boleas se llamaba Melitón Gamarra.



De espíritu inquieto desde pequeño, (heredado de su madre), siempre quiso salir a recorrer el mundo, al principio esto se veía como pequeñas fugas de su casa, hasta que esa característica se hizo una marca en su vida, siempre saliendo, siempre recorriendo lugares nuevos. Era una persona muy inteligente, sensible a los que obraban injustamente con su persona, sufrió despidos con cambios de gobiernos al asumir funcionarios comprometidos con los delincuentes influyentes.

Según sus propias palabras, a los catorce años de edad, era sumariante Ad Honorem del Comisario Cejas Alem y, a los dieciséis años, era Agente de Policía del Comisario Gregorio Blanco y a los sesenta años, era Jefe de Policía de la Provincia de Salta, institución de la que varias veces fue –según sus propias palabras- “separado sin saber por qué; pero si, por personas en algo inferior al mismo. Eso me consuela y redime”. Después fue integrante de la primera comisión directiva de “Radio Centro” de Bovril; del primer comité político del pueblo, con tendencia radical; del “Club Deportivo Belgrano”; en la casa de su padre funcionó la primera farmacia de Bovril.



Siguiendo en el tema policial y, con respecto a sus escritos, dice: “-Por ese amor, cariño, afecto entrañable, relato algunos pasajes policiales, como justiciero y emocionado homenaje a esos abnegados, sacrificados servidores; para quienes no se ha conseguido un miserable pedazo de bronce, al cual tienen sobrados derechos. Hambrientos, cargados de hijos, mal vistos, se jubilan a los cincuenta años de servicio, como alguno de los personajes intervinientes en estos escritos…”

“De chico, aspiré a ser Comisario de Policía, para hacerle la contra a los pobres Agentes, a quienes tanto les temía.” A mediados de la década del cincuenta, don Elías Boleas, este salteño por adopción, aparece en nuestra ciudad –a la que en todos sus escritos la mencionó como “La Linda”- e ingresa a las filas policiales, ya con grado de Oficial. Allí hace carrera hasta llegar al cargo de Director de Seguridad, en 1958, cuando se funda la otrora Escuela de Policía “General Güemes”, hoy Escuela de Cadetes “General don Martín Miguel de Güemes”, de la que es su mentor y primer Director.

En uno de sus prólogos es bastante claro al decir: “-En prueba de reconocimiento a las múltiples manifestaciones de aprecio recibidas a lo largo de mi actuación en “La Linda”, quiero dedicar estas memorias a mis ex alumnos de la Escuela de Policía, a mis muchachos de la Guardia de Infantería y Caballería, cuerpos a los cuales tuve el insigne honor de formar, por esos azares de la vida; oficinas técnicas, levantamiento de rastros, Sección Automotores, Oficiales especialistas en revenido, técnicos en materia preventiva; como también a mis hermanos, los suboficiales de esta querida e incomparable guarnición y otros con quienes tuve la suerte de alternar”.

Posteriormente, con el grado de Inspector General, asume como Jefe de Policía de la Provincia de Salta. Con ese cargo, participa de los funerales de uno de los grandes de las letras de Salta, don Juan Carlos Dávalos, acompañado de los no menos famosos poetas Julio Díaz Villalba, José Juan Botelli, José Ríos, Holver Martínez Borelli; personajes de la talla de don Chacho Royo, don Marcos Alsina y la familia Dávalos.



En la senectud de su vida, surgirá el escritor que encerraba en su alma, el poeta, el historiador memorioso, el cronista, el policía que escribe, entre otras cosas, sobre la policía y sus hombres. Constituyéndose en el pionero del género policial en la provincia de Salta y, quizás, en el norte y el litoral argentino. Sus cuentos policiales, de corte testimonial, a pesar de los recursos de verosimilitud, tienen un cierto rigor histórico al que Boleas le es fiel hasta las últimas letras. Muchas veces por no comprometer a personas de la vida real, bautiza a sus personajes con iniciales: “El comisario V.”, etc. Otras veces, debido a la fama de algunos personajes, los nombra inexorablemente, como al secretamente admirado (por el valor que le da a la amistad) bandido rural Santos Ramírez, o a la polaca “Rusa María” y tantos otros personajes de sus obras.

En una prosa sencilla que a veces se complica en un discurso difícil al concatenar la mitología greco-romana con los cuentos de “Pago Chico” o trazando una relación shakesperiana con un hecho policial de Salta, Boleas nos muestra un colorido abanico de personajes salteños y entrerrianos: bruscos hombres de campo; conocidas u oscuras ocasionales prostitutas; famosos o desconocidos bandidos rurales y severos policías urbanos o con tintes bucólicos; padres que corregían con palizas y niños traviesos y escurridizos… La vida familiar, la vida social y política de una época, queda plasmada en la obra de Elías Boleas que, pese a su vida difícil y tumultuosa, llena de enemigos y amigos, es carente de rencores y venganzas. Como el mismo lo dijo: “Dedico este engendro de mamarracho, a todos mis enemigos, que en alguna forma promocionaron mi nombre y a mis benefactores,…”

Entre sus obras se puede mencionar “Allá en las Cuchillas Montieleras” (1971), “Memorias de un Policía” (1972), “Amor como los Lirios en Flor” (1972), “Relatos y Leyendas” (1973), “Regolviendo Jogones” (1974), varios de sus libros editados por M. R. y Asociados, con dibujos de Jorge Hugo Román y pseudónimo “Karacol”, se imprimieron en los Talleres Gráficos Aráoz Anzoátegui Impresores, instalados en Limache, Salta. De esta manera don Elías Boleas ha entrado en la nómina antológica de los escritores entrerrianos, por lo que aquí en Salta Nuestra Cultura le rendimos un justo y agradecido homenaje.

La Policía de la Provincia de Salta, siempre mantuvo la llama viva de su recuerdo, lo guarda en su corazón como un hijo más de esta tierra gaucha, es así que la Escuela de Cadetes “General don Martín Miguel de Güemes”, nacida de su inspiración, apadrina a la Escuela Nº 4180 que lleva su nombre: “Inspector General don Elías Boleas”. Este hombre de las letras salteñas, murió soltero y sin descendencia conocida.

Fuentes:
BOLEAS, Elías ALLA, EN LAS CUCHILLAS MONTIELERAS. Ed. M.R. y Asociados. Limache: Salta. 1971.

BOLEAS, Elías MEMORIAS DE UN POLICIA. Ed. M.R. y Asociados. Limache: Salta. 1972.

CORONEL, Darío ANTONIA PERALTA DE BOLEAS publicada en Bovril Digital http://www.bovrildigital.com.ar/antoniaperaltadeboleas.html

NÚÑEZ, Jorge Virgilio EL EVANGELIZADOR NUESTRO AMIGO EL CURA GAUCHO. En http://64.233.163.132/search?q=cache:uiDGBTEL2A8J:www.camdipsalta.gov.ar/INFSALTA/libros/Libro%2520Cura%2520Gaucho%2520Requena.pdf+EL%C3%8DAS+BOLEAS&cd=8&hl=es&ct=clnk&gl=ar

AA.VV.  RADIO CENTRO en www.radiocentrobovril.com.ar/bovril_.html
 
Las ilustraciones pertenecen a Jorge Hugo Román y la caricatura de Elias Boleas a pseudónimo "Karacol", las tapas y los dibujos fueron extraídas de las publicaciones del autor que se homenajea.

2 comentarios:

  1. GRACIAS POR BAJAR INFORMACIÓN SOBRE ELIAS, YO SOY SU SOBRINA NIETA Y ESTABA BUSCANDO ALGO SOBRE LA BIOGRAFIA DE "TIO LICHO" COMO LO LLAMABAMOS EN BOVRIL CUANDO VENIA A PASEAR EN VERANO ALLA POR LOS AÑOS 70

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  2. GRACIAS A VOS POR COMUNICARTE. UN ABRAZO.

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