domingo, 27 de diciembre de 2009

PLAZA "NUESTRA FAUNA: EL QUIRQUINCHO"





En la rotonda "Lesser - Vaqueros - Salta" se encuentra la plaza "Nuestra Fauna: El Quirquincho", en la que se puede apreciar una pintoresca escultura realizada en chapas extraidas de tachos de 200 litros, con la imagen de uno de los animales autóctonos como lo es el quirquincho (del quechua khirkinchu). Esta escultura monumental creada por el escultor cordobés Leonardo Cardozo, tiene una longitud de doce metros, por cuatro de ancho y seis de alto. Pesa alrededor de 2 mil kilos.

Ahora bien, en nuestra naturaleza, el cuerpo de este animalito con la cabeza alcanza hasta 40 cm de longitud y la cola 12 cm. La armadura presenta bandas, cuyo número varía, aunque generalmente tiene 18, de las cuales 7 u 8 son móviles. Todos los miembros del género Chaetophractus tienen más pelo que los demás armadillos. El pelo se encuentra a lo largo de la armadura y la parte inferior del cuerpo y las patas están cubiertas por vellos castaños o blancuzcos.

Su alimentación incluye invertebrados (insectos, lombrices, moluscos), pequeños vertebrados, huevos, frutas, tubérculos y hongos. Para conseguir todo esto, camina explorando el terreno y utiliza sus uñas para excavar. Emite distintos tipos de sonidos. Sus hábitos son nocturnos en verano, para evitar el calor, y diurnos en invierno. Habitan en madrigueras. Ante el ataque preeminente se contrae sobre su vientre tomando una forma esférica, por lo que también le vale el apelativo de "Bola". Quirquincho Bola.

El hombre de campo venera el exquisito sabor de su carne asada, por lo que lo prepara preferiblemente horneado en su propia caparazón, aunque es sabido que su carne es muy "pesada" en colesterol para el organismo humano, por lo que de un quirquincho se valen varios comenzales.

En cuanto a las leyendas que se dicen de este animalito, es conocida en nuestra puna, la que le tocó vivir a un joven indio, excelente tejedor de prendas, tanto para la elite incaica como para los más llanos de la sociedad, quien un día cansado de tantas tareas se dedica a la diversión y jolgorio, hasta que un día de mucho frío se teje desordenadamente un hilachiento abrigo y se queda dormido en su borrachera. Al despèrtarse, observa que tenía cuatro patas y que su abrigo se había convertido en una caparazón peluda y flexible por sus plegues en la espalda. Desde allí se lo ve vagar por el campo convertido en quirquincho.

También el quirquincho es nombrado en las fábulas, como la famosa "El Zorro y el Quirquincho", en la que el despierto zorro le propone una sociedad al tonto quirquincho, dándole una parcela para que trabaje y cultive la tierra. El zorro, pretendiendo defraudar al quirquincho, le dice que en la primera cosecha el se llevaría todo lo que saliese encima de la tierra y el quirquincho lo que esté bajo de ella. El "bolita" sembró papas y se quedó con lo mejor de la producción; en la segunda siembra, el zorro sentencia que el se quedaría con la producción de bajo tierra y el quirquincho con lo que salga arriba de la planta. El "cascarudo" sembró trigo y volvió a quedarse con lo mejor de lo producido. A la tercera siembra, el holgazán del zorro apuesta fuerte y le dice a su compadre que el se quedaría con lo de arriba y lo de abajo de la tierra con respecto a la producción y que el quirquincho solo podía optar por lo del medio. Ese año la chacra dió los mejores choclos y el mejor maíz, declarando la derrota del zorro, quien tuvo que aprender a trabajar...

En nuestra hermana República de Bolivia, existe la leyenda del quirquincho cantor, en la que se relata que había un pobre quirquincho que se pasaba embelezado a orillas de un lago, (que bien podría ser el Poopó o el Titi Caca), escuchando cantar a las ranas. Nada lo podría mover de allí porque en su alma existía un gran cantante, pero su limitado cuerpo no le permitía exhalar sonidos musicales. Cierto día pasa un trampeador de pájaros llevando consigo hermosos canarios que trinaban como flautas, a lo que el quirquincho, aferrándose a una de las jaulas se dejó arrastrar varios kilómetros con el solo hecho de escuchar el canto de los pequeños amarillos. Cansado ya se deja caer con una gran tristeza en el alma. Por lo que llorando, se dirije a la casa del hechicero y le suplica que lo haga cantar mejor que las ranas, las aves y todos los animales del universo. El hechicero le dice que al otro día lo hará cantar más bello que nadie, pero que esa misma noche debía entregarle su vida. El quirquincho, sin temor acepta, pues su aporte a la música era invalorable y se deja matar en manos del hechicero. Al día siguiente, el quirquincho amaneció cantando, con voz maravillosa, en las manos del mago. Cuando éste pasaba, poco más tarde, por el lugar de las ranas, se quedaron mudas de asombro. Muertas de envidia, siguieron a saltos tras del quirquincho que, convertido en charango se desgranaba en sonidos musicales. Lo que ellas ignoraban era que nuestro pobre amigo, como todo gran artista, había dado la vida por el arte...
                                                                                                                                                                                                   
Es así como este animalito de nuestros montes y arenales pasa a formar parte de la cultura salteña. Se agradece el generoso aporte fotográfico de Mónica Patricia Espinosa, estudiante en la carrera de Historia del Instituto Superior del Profesorado de Salta.


2 comentarios:

  1. queria aclarar que el escultor se llama leonardo cabral, no cardozo.

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