martes, 16 de marzo de 2010

LA BOTICA DE FLEMING

El paso del tiempo lo cambia todo. Lo bueno de ayer es lo malo de ahora o al revés, lo bueno de hoy fue malo ayer. También el tiempo hace que se logren desarrollos para mejor o para lo peor. Esto que parece un pensamiento filosófico “barato con zapatos de gomas”, no es más que el pié para decir que los salteños homenajeamos ayer con la nomenclatura de la calle “10 de Octubre” la sangrienta resistencia que se hizo en la ciudad a la invasión de Felipe Varela en el año 1867 y después, casi hoy, se lo homenajea al invasor con la nomenclatura de una avenida que lleva su nombre en el barrio Santa Cecilia de nuestra propia ciudad. Usted se preguntará después de haber leído el título de este artículo: ¿Y qué tiene que ver Felipe Varela con la botica de Fleming? Tiene que ver y mucho…


Michael Fleming y Shorty, nació en 1829 en Dublin, hijo de Christopher Fleming y de Anne Shorty, en 1851 completa sus estudios de Farmacia, trasladándose a nuestra ciudad donde instala su botica, que tiempo después sería la recordada farmacia “El Águila”. Formó su familia casándose con doña Carmen Jáuregui. Hoy la farmacia Fleming, de propiedad de sus descendientes, cuenta con varias sucursales en nuestra ciudad y una gran flota de vehículos para el reparto domiciliario.

Ver este enlace:
http://www.irishgenealogy.com.ar/genealogia/F/Fleming/michael.htm

Instalado don Miguel (Michael) Fleming en nuestra ciudad, abre su botica en la esquina de las calles Florida y Alvarado. Allí cumplía su servicio de farmacéutico con gran vocación y solidaridad hacia los más necesitados. Claro que había que tener en cuenta que el país se encontraba convulsionado y Salta no era la excepción. El 10 de octubre de 1867, las fuerzas de Felipe Varela atacan la ciudad defendida por el general boliviano don Nicanor Flores, jefe de la plaza y don Juan Martín Leguizamón en calidad de Jefe de Estado Mayor, quienes junto a sus hombres levantaron improvisadamente catorce trincheras designando a dos comandantes para cada una. Las armas que se utilizaron fueron las policiales y algunas del medio privado que se pudo reunir. La mayoría de los hombres que acudieron a la defensa de la ciudad, eran personas sin instrucción y formaban parte del vecindario, aunque esto no implicaba falta de coraje y decisión a la hora de la lucha. Varela trata de cercar la ciudad por los cuatro costados, librándose los primeros enfrentamientos al norte de la plaza principal.


A las nueve y media de la mañana el ataque era generalizado y en la trinchera de calles Florida y Alvarado, la lucha fue encarnizada. El jefe de esa trinchera, don Baldomero Castro, murió instantáneamente de un balazo en la cabeza. El foso que la defendía quedó lleno de cadáveres. A las once de la mañana por la carencia de municiones cesa el fuego, aprovechando Valera para ingresar ebrio con sus hombres ordenando el asalto y autorizando el botín. El enemigo comenzó el saqueo de los comercios de Leguizamón, Lena, Ovejero, García, Linares, Figueroa, Maldonado, Corrales, López, Costas, Goytía, Ramírez, Sosa, Arias, Quiróz, Aráoz, Zerda, Navea, Cabrera, Valdez y Chavarría. A todo esto, en la botica de don Fleming se atendía a todos los heridos, por lo que fue respetada por los invasores. Este respeto no solo fue por los heridos que atendía, sino por haber enarbolado el pabellón británico. Dice Ernesto M. Aráoz en “El Diablito del Cabildo” que “resulta así curioso consignar este dato que pone de manifiesto el sentimiento instintivo de respeto a los principios del Derecho Internacional en nuestro país ya que hasta las montoneras lo observaban”. Respetuosamente disiento de este comentario ya que ordenado el saqueo se había perdido respeto por toda norma legal; lo que aquí ocurrió es un claro temor a las represalias que podría tomar el gobierno inglés en contra del caudillo y seguramente don Miguel Fleming sabía esto, por algo izó la enseña británica. Respeto no hubo ni con las mujeres, los templos y las personas en general. A la llegada de la División de Martín Cornejo y la de Octaviano Navarro, Varela huyó con dirección a Jujuy exclamando: “¡Miserables! Con solo cuatro gatos me han resistido dos días”.

Pasó el tiempo y en su incansable servicio a la comunidad don Miguel Fleming entregó toda una vida. Falleció a fines del siglo XIX dejando un ejemplo acabado de amor al prójimo y a la ciudad que lo supo cobijar en su seno. Además, fue la piedra basal de una de las familias más destacadas de nuestro medio. Vaya un homenaje de nuestro blog a este ilustre ciudadano de nuestra Salta de antaño.

AGRADECIMIENTOS:
A Patricia Fleming de Torre y Sebastián López Fleming

FUENTES:
Araoz, Ernesto M. “El Diablito del Cabildo” 4ta. Ed. Salta : Del Robledal, 2007.

http://www.irishgenealogy.com.ar/genealogia/F/Fleming/michael.htm

http://images.google.com.ar/imgres?imgurl=http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/Felipe-%2520%2520Varela.jpeg&imgrefurl=http://www.lahistoriaparalela.com.ar/2008/10/11/invasion-de-felipe-varela-a-salta/&usg=__WNvBtgHjPF0PF4MOnuFbbh7VUjQ=&h=143&w=125&sz=7&hl=es&start=11&um=1&itbs=1&tbnid=OtW0-72IlgSkoM:&tbnh=94&tbnw=82&prev=/images%3Fq%3Ddefensa%2Bde%2Bsalta%2Ben%2B1867%26um%3D1%26hl%3Des%26rlz%3D1R2ADFA_esAR343%26tbs%3Disch:1

5 comentarios:

  1. En el 2do. párrafo está la respuesta

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  2. Desde San Pedro les consulto, son parientes del matrimonio Fleming, Aráoz que dono las hectáreas en Santa Bárbara ,Jujuy para la fundación del Pueblo Gorriti?
    Chiminella@yahoo.com.ar

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  3. Chiminella: A pesar de que no tengo autoridad para responder a su pregunta, le puedo asegurar que la familia Fleming es una sola a pesar de sus ramificaciones en todo el pais. Dentro de las fuentes del presente artículo podrá apreciar una página que exhibe la genealogía de Fleming. Puede consultar allí. Gracias

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